izquierdas y derechas
"En Argentina hay populismo de derecha, populismo de izquierda, y populismo de centro" Juan José Sebreli, en el programa de Mariano Grondona, canal 26, Domingo 4 de abril de 2010, Hora 22:15.
Aunque no comulguemos en nada con Sebreli, ni siquiera en el sentido despectivo que pretende darle a su frase, creemos que en este caso tiene razón, haya o no tocado la flauta por casualidad: el movimiento nacional ("populismo" en su lenguaje") tiene su propia izquierda, su centro e incluso su derecha. Lo mismo, desde ya, ocurre con el bloque oligárquico-imperialista, vulgarmente conocido como "la oposición", en la que conviven sin demasiada incomodidad notorios liberales de prosapia como Federico Pinedo con furibundos "come burgueses" tipo Vilma Ripoll u Otto Vargas, para no nombrar a los tan inefables como incalificables Pino Solanas, Gerardo Morales, Lilita Carrió y Julio Cobos.
Es que, como bien aclara nuestro amigo Alberto Franzoia: "el modelo químicamente puro de derechas, centros e izquierdas nada tiene que ver con América Latina, región del mundo que aún lucha por su liberación, es decir por constituir una Nación libre de opresores externos aliados a las oligarquías nativas. Entonces, si el campo real de confrontación por estas tierras pasa por estar o no a favor de un proyecto nacional de liberación, lo conceptos derecha, centro e izquierda sólo son útiles cuando se los aplica hacia el interior de los dos grandes bloques en pugna, porque por allí pasa la contradicción principal. Así tenemos una derecha antinacional y otra nacional, como también tenemos una izquierda nacional y otra cipaya. Son derechas e izquierdas necesariamente adjetivadas. No diferenciar estas cuestiones supone creer que cada uno de las fuerzas enfrentadas constituye una totalidad homogénea, sin matices. Apoyar al gobierno, por lo tanto, significaría estar de acuerdo con todo, agachar la cabeza y marchar. Sin embargo no es así, se puede apoyar desde una postura muy moderada, con el temor a no ir demasiado lejos en la confrontación para no inquietar a los históricos dueños del país, o se puede apoyar impulsando una relación de fuerzas más favorable a los sectores populares para la profundización revolucionaria del cambio kirchnerista".
Utilizando ese esquema, mucho más racional y correcto, resulta fácil ubicar a cada uno en el lugar que le corresponde. Incluido el izquierdista interlocutor de Mariano, desde luego.